Mi corazón está como mi cofre
y mi cofre como mi corazón,
cerrados,
pero hay una diferencia
yo abro mi cofre pero no el resto de mis cosas
¿quien tiene las llaves?
YO
Y... ¿qué sucede?
¿por qué no las uso?
¿por qué no abro de vez en cuando mi corazón,
y mi razón como a mi baúl?
¿qué diferencia hay entre ellos?
¿por qué solo me permito abrir uno?
Al igual que las llaves,
yo tengo las respuestas,
mas me niego a escucharme.
Estoy cansada,
no quiero seguir siendo una mentira,
una creación mia
que no sé con que fin está.
16/Mar/2002
lunes, 12 de febrero de 2007
Muerta de pie, como los árboles
Tanto he muerto en vida que no puedo llorar,
tanto me he creído mis mentiras
que ya no sé que es verdad.
Tan de hierro quise ser
que por fín lo logré
pero...
y ahora...
¿de qué me sirve?
¡DE NADA!
Es una paradoja
Quiero morir, quiero vivir.
¿Por qué?, ¿para qué sigo viviendo?
¿De qué me sirve morir?
Estoy muerta por dentro
y sigo de pie
como los árboles.
15/Mar/2002
tanto me he creído mis mentiras
que ya no sé que es verdad.
Tan de hierro quise ser
que por fín lo logré
pero...
y ahora...
¿de qué me sirve?
¡DE NADA!
Es una paradoja
Quiero morir, quiero vivir.
¿Por qué?, ¿para qué sigo viviendo?
¿De qué me sirve morir?
Estoy muerta por dentro
y sigo de pie
como los árboles.
15/Mar/2002
Llanto en letras
El escribir relaja
es una manera de llorar
pero llorar sin lágrimas
aunque todas salen y brotan en mi corazón
con la misma intensión
intensión de desahogo.
29/May/2000
es una manera de llorar
pero llorar sin lágrimas
aunque todas salen y brotan en mi corazón
con la misma intensión
intensión de desahogo.
29/May/2000
domingo, 11 de febrero de 2007
Otra manera de ser mujer
... a pesar de su apartamiento de la suciedad (sociedad), soñaba con algún día conocer a la pareja de sus sueños; alguien que fuera lindo con ella, que la acariciara, que la hiciera sentir persona, que le hiciera sentir que era una mujer. Soñaba con alguien que recorriera su cuerpo, que la absorbiera en una experiencia distinta, que la hiciera entrar en éxtasis, pero lo único que encontró fue un cello; tan sólo un instrumento musical para muchos, pero para ella, su gran amor. Eran uno sólo, el era hombre y ella era objeto, las diferencias no existían cuando se fusionaban, eran una pareja como cualquier otra; al ella acariciarlo, abrazarlo, coger una de sus extremidades y tocarle las partes más sensibles de su pequeño cuerpo, él le devolvía el mismo amor convertido música, de allí el por qué de esas grandiosas melodías que con frecuencia hacían excitar a Alena, terminando su pieza musical con una demostración de agradecimiento hacia su cello, un poco egoísta, ya que queriendo el o no, siempre terminaba introduciendo la parte inferior de su compañero en su cuerpo. (Fragmento del texto "Tres Desgraciadas Vidas", Suicisona, 2002)
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